Carmen Laforet Una mujer en fuga, Anna Caballé e Israel Rolón
He pasado mucho tiempo con este libro. Probablemente todo lo que puede averiguarse sobre la hermética escritora está en sus seiscientas páginas. Es exhaustivo en datos, notas y documentación. Carmen Laforet era del tipo de escritoras que sufren con su capacidad de crear. Como los personajes que reciben un don de los dioses sin haberlo pedido, ni siquiera desearlo o llegárselo a creer. Es angustioso ir siguiendo su vida de un lugar a otro, sin querer nada que la atase a un lugar, intentando, a la vez, cumplir sus compromisos con los editores y alejarse lo más posible. ¿Por qué? quizás era su única posibilidad de escapar de las ataduras familiares en una época en la que una mujer independiente no existía socialmente. ¿La misma razón que la llevo a casarse antes? También es extraño el deseo de huir de los ambientes literarios, pero la continua correspondencia y, parece, que el deseo de estar en contacto con estos círculos. En un programa de RTVE con motivo de la publicación de Música blanca por su hija Cristina Cerezales escuchamos una grabación de la escritora en un programa de radio, suena aprendida, casi memorizada, incómoda. También es verdad que la entrevista era más a una ama de casa que a una escritora. El hecho es que es una buena escritora, sus novelas son buenas, resisten el paso del tiempo. La más extraña me pareció Una mujer actual, daba la sensación de modernidad, de planteamientos vitales muy actuales en la protagonista hasta llegar al momento de la conversión religiosa tan “ rancia”; su hija, también en Música blanca, la tiñe de misticismo, no creo que
hubiese nada de esto; en la biografía se aclara que corresponde a la época de amistad con la tenista Lilí Álvarez, quien la condujo por los caminos de la religión católica, al igual que Ana Ozores, parece que se confundieron las emociones religiosas con los sentimientos humanos. Otro rasgo como escritora es que sus novelas salen directamente de su vida, la autobiografía las nutre; también fue otro motivo de desazón, quería inventar ficciones, alejarse de ella misma también en su obra, sobre todo alejarse del éxito de Nada, en la trayectoria de escritores que ella admira y de la novela que se escribe en los años posteriores a Nada, que ella sigue como lectora o como jurado de premios literarios. También es este libro una buena fuente de información sobre el ambiente literario de la posguerra, cómo se van creando los premios importantes: el Nadal, Planeta…las relaciones entre escritores, la admiración hacia ella de autores como Delibes o Azorín, la intensa relación epistolar con Ramón J.Sender y la forma de alejarse del sentimiento que en él despertó. Sigue siendo una figura hermética, con algo que no se termina de poder ver, un personaje en un tiempo equivocado. Casi todas las fotos (es una carencia de la biografía) que pueden verse en Internet son parecidas. Me ha gustado una, ya mayor, finalmente lejos del mundo de una manera terrible, perdida en su enfermedad.
























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