El lector que no lee

No sé si les ocurre a todos los lectores, tampoco sé cuál es la palabra que define este ánimo: Ansiedad, desidia, dispersión…Es la situación opuesta a estar enganchada a un libro y no poder dejar de leer hasta llegar a la última página. Es muy desagradable. Necesito leer, pero nada me atrapa y voy vagando de un libro a otro, probando: mejor cuentos, para hacer boca y lees un cuento en dos o tres días, los mismos que se invierten en una novela de seiscientas páginas cuando te has metido de lleno. Otra idea, voy a los de siempre, total no me acuerdo de nada y siempre enganchan. Tampoco, solo unas páginas, que he saboreado y admirado, pero…Esto no puede ser, sigo con la biografía empezada de Poe, lo dejo casado…Repaso mis últimas compras y compro alguno más, dejemos la ficción; Marvin Harris, que es muy ameno de leer y no escribía como si fuese poseedor de un saber oculto, cuatro capítulos, eso sí muy interesantes y de plácida lectura y me olvidé del libro. Lo mismo con revistas y zapeando por internet (¿hay una palabra?) blogs y blogs y revistas conocidas y desconocidas. Así no aprovecha. Esto no ocurría cuando leía libros de la biblioteca, prestados o comprados con mi escaso presupuesto. Quizás ha pasado mucho tiempo o no debería comprar uno hasta haber leído el anterior. Otro día hablaré de la necesidad compulsiva de comprar libros ¿libropatía? Menudo fraude de lector.
























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A mí a veces me pasa que no encuentro nada que leer, pero al contrario que tu mis desencuentros literarios no son de cargas económicas pues los cogo de la biblioteca y si tuve una mala elección no pierdo nada.Ojalá yo tuviera la libropatía esa me encantaría dejar sobre mi estanteria las historias que tanto me engancharon y con mucho pesar me toca devolver pero…
Te puedo recomendar “El libro de las ilusiones” de Paul Auster, quizá te guste…
Saludos y suerte en el concurso.
Gracias por tu comentario, Nikaa. Quizás no lo he explicado bien. Este estado de desánimo lector no tiene relación con la economía, recordaba los tiempos de estudiante, cuando no trabajaba, la forma básica de leer era la biblioteca. Ahora, que ya tengo bastantes años más y puedo comprar mis libros, pues ya ves. No he leído ese libro de Auster, seguiré tu consejo. De todas formas me sigo definiendo como lectora y en unos días estoy otra vez enganchada a alguna maravilla. Visitaré tu blog. Hasta otra.
A mi me sucede que cuando estoy “cargado” emocionalmente empiezo a leer y divagar al mismo tiempo y eso no me permite estar atento a lo que observo… y la lectura a diferencia de la TV o demás, sin duda, requiere de mayor consentración.
Saludos